El vecino casado me calienta en la azotea y terminamos dándole con todo

views

Subí por la ropa y él ya estaba ahí, fumando y mirándome como queriendo deshacerme la ropa. No tardamos nada en juntarnos; me tomó por la cintura, me volteó y me empezó a dar durísimo contra la pared de la azotea. El aire, el riesgo, el morbo… me tenía mega mojada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *